sábado, 29 de diciembre de 2007

El seguimiento a Jesús (III) 8-julio-01

EL SEGUIMIENTO A JESUS (III)

Reflexiones sobre la misión de los 72 (Lucas 10:1-20)

Rev. Roberto Pineda*


El movimiento de Jesús de Nazaret estremeció las estructuras políticas, sociales, económicas e ideológico-religiosas de la Palestina de su tiempo. Jesús no sólo hizo un llamado a seguirle, también definió con precisión las modalidades de ese seguimiento o militancia; detalló el perfil psicológico de sus discípulos, estableció el derecho del trabajador a su paga, compartió la alegría del seguimiento,y explicó sobre los peligros y tentaciones a los que se verían sometidos como resultado de su compromiso.

El texto seleccionado nos indica con detalle como Jesús "los mandó de dos en dos delante de él". No envió a uno solo, ni a muchos, sino la pareja. La pareja misionera es la modalidad organizativa de Jesús . Ya antes había nombrado una dirección del movimiento, a los que llama apóstoles, (Lucas 6: 12-16)y a los que también envió en misión (Lucas 9:1-6). Ahora le correspondió organizar y movilizar a sus cuadros intermedios.

Confiesa Jesús que "la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos". Las necesidades de organización,"todos los pueblos y lugares a los que tenía que ir",rebasaba con creces las capacidades de atención y respuesta del movimiento. Esto hacía necesario buscar y formar aceleradamente cuadros dirigentes,afinar el diseño organizativo, contruir firmes lazos con las bases organizadas.

Les indica Jesús: "vayan ustedes." Anteriormente les ha dicho: síganme, hoy los envía. El llamado de Jesús comprende la recepción y el envío. Nuestro Señor primero nos llama a seguirle, pero seguirle significa aceptar que seamos enviados. Jesús nos permite que lo acompañemos en el anuncio de su Reino. Nos llama a ser proactivos, creativos, firmes y abnegados.

Los peligros del seguimiento.

"Los envío como corderos en medio de lobos" les advierte Jesús. Conocía el entorno en que vivía y sabía que los poderosos iban a responder a su mensaje con la represión, la difamación o la cooptación. Por lo que había que ser prudentes y valientes. Los poderosos dominaban la situación y establecían las reglas del juego. Había que jugar y jugar bien en cancha ajena. Ese era el desafío. Había que ser valientes e inteligentes. Mansos como palomas y astutos como serpientes.

Es por esto que recomienda no llevar "bolso, ni monedero ni sandalias" para establecer con claridad que no iban a comprar conciencias, pero que tampoco iban a ser comprados por el poder,por la fuerza del enemigo.Esto era una cuestión de principios. Se menciona a las sandalias, porque estas eran utilizadas para cerrar tratos comerciales.

Sabía Jesús que los poderosos disponen de inmensos recursos para aplastar y también para mediatizar y que el peligro principal para el movimiento, la máxima amenaza, radicaba no en la represión -la cual incluso podía fortalecer el movimiento, al templar el espíritu de sus miembros- sino en la descomposición moral, en la pérdida de la perspectiva, en sacrificar los ideales, en el acomodamiento a los poderes establecidos, en asimilarse al discurso dominante.Era fundamental evitar y resistir la tentación del poder y las riquezas, y mantenerse firmes, es por esto que Jesús les aconseja que "no se detengan a saludar a nadie en el camino."

Más adelante les vuelve a remachar que la confianza, la autoridad, el poder que les ha entregado debe servirles para "caminar sobre serpientes y alacranes y vencer toda la fuerza del enemigo, sin sufrir daño." Había y hay que ser firmes frente a los enemigos.

En este texto aparece un pensamiento muy importante y revolucionario para su época, el derecho a una salario justo por un trabajo realizado.Esta idea fuerza ha movilizado a millones de trabajadores en todo el planeta. Jesús proclamó ante los patronos de todos los tiempos y sistemas sociales: "el trabajador tiene derecho a su paga." Esta idea, veinte siglos después pasó a formar parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.

Jesús describió las tareas de los militantes de la causa: al llegar a un pueblo (donde los reciban) en primer lugar, comer ( lo que les sirvan) la comunión de los alimentos, el encuentro en la mesa de hermanos y hermanas; en segundo lugar, sanar a los enfermos,(que haya allí) la diaconía, el servicio, y a la vez anunciar que el reino de Dios (ya está cerca de ustedes) la predicación, la proclamación de la palabra. Tres actividades fundamentales de la misión: la comunión de los alimentos, la sanación de enfermos y el anuncio del Reino.

El texto estudiado nos revela asimismo la alegría de los discípulos por la misión cumplida,ya que fueron y "regresaron muy contentos." Con la alegría en sus rostros y el entusiasmo en sus corazones. Jesús les da a conocer que su alegría debe de ser mayor ya que "sus nombres ya están escritos en el cielo", o sea que tuvieron la dicha de contribuir a la causa de Jesús, a divulgar su programa, que es también la causa y el programa del Padre y del Espíritu Santo.

Toda esta experiencia organizativa acumulada por el Movimiento de Jesús de Nazaret, sirvió de base para la formación de las primeras comunidades cristianas, en el mundo greco-romano;y ha sido ejemplo en estos últimos veinte siglos para la construcción de experiencias de convivencia alternativa así como para la organización de movimientos populares que han luchado y luchan por la justicia y la dignidad, en todo el planeta.

En nuestro país, durante las décadas de los años sesenta y setenta del siglo pasado, miles de campesinos se organizaron ,se concientizaron y se movilizaron animados por la idea de un Jesús de Nazaret ,que crucificado como ellos, y a la vez resucitado, acompañaba sus luchas y fortalecía su fe en la victoria, les ayudaba a sobrellevar los riesgos y sacrificios,los protegía. La dignidad de los hombres y mujeres del campo, creados a imagen y semejanza de Dios,se transformó en una de las banderas principales del movimiento campesino.

En la actualidad, a casi 10 años de concluido el conflicto armado y firmados los Acuerdos de Paz,consideramos como Iglesia Luterana que Jesús nos sigue convocando a construir un nuevo El Salvador, a que recorramos los campos y las ciudades, como esos 72 discípulos organizados por Jesús, a que organicemos la comunión de los alimentos, a que todos y todas coman, y tengan una vivienda digna y segura, que no le tema a los terremotos ni a las tormentas, y que los niños y las niñas tengan escuela y cuadernos, y que haya hospitales y centros de trabajo,parques y bibliotecas, y que podamos vivir tranquilos, "cada cual debajo de su parra y de su higuera." (2 Reyes 4:25)

* Pastor de la Iglesia Luterana


5to. Domingo después de Pentecostés, del año 2001.

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