sábado, 29 de diciembre de 2007

Levantémonos y edifiquemos juntos...13-enero-01

LEVANTAMONOS Y EDIFIQUEMOS
JUNTOS

Reflexión sobre Nehemías 2:11-18*

Hermanos y hermanas en Cristo:

Hemos escuchado a Nehemías, el mensaje del profeta Nehemías, que pienso es muy adecuado para el actual momento que vive nuestro país así como para los desafíos que como iglesias seguidoras de Cristo estarnos llamadas a enfrentar.

Nehemías observa los muros de Jerusalén que están derribados, hoy observamos los
muros, las casas de El Salvador que están derribadas, están derribados los muros de
Las Colinas, Santa Tecla, los muros de Jayaque, de Usulután, de Zacatecoluca, de San
Julián, de Armenia, de la mayoría de nuestras poblaciones.

Pienso que como Nehemías sentimos mucha tristeza, al observar los muros derribados, las casas destruidas, y el sufrimiento de nuestro pueblo; el dolor ante la muerte de nuestros seres queridos, como país estamos de luto.

Frente a esta situación Nehemías hace un llamado al pueblo y se escucha una respuesta. Nehemias le dice al pueblo: “venid y edifiquemos el muro de Jerusalén.” Hoy nos corresponde como Iglesias hacer ese mismo llamado: “venid y edifiquemos el muro de El Salvador.”

Unámonos y construyamos las nuevas paredes y los nuevos techos, las nuevas ventanas y las nuevas puertas, las nuevas casas y los nuevos jardines. Dios nos va a acompañar. Dios siempre nos va a acompañar, aunque nosotros le fallemos, él nunca nos fallará, nunca nos abandonará.

El pueblo le respondió a Nehemías: “levantémonos y edifiquemos.” Hay que levantarse, hay que actuar, hay que contribuir a la reconstrucción. Tenemos la oportunidad histórica de construir sobre las cenizas de la destrucción un nuevo país, una. nueva cultura de solidaridad, una nueva sociedad basada en el amor, y el respeto a nuestro prójimo y no en la indiferencia ante nuestros hermanos y hermanas.

Porque tenemos que reconoce con humildad, que a la par de este terremoto de la naturaleza, también existe en nuestro país el terremoto de la pobreza, el terremoto de la marginación, el terremoto de la injusticia que golpea a nuestro pueblo cada día, cada hora, cada minuto.

Hermanos y hermanas en Cristo:

Los terremotos en El Salvador y este terremoto nos conmueve, nos cuestiona, nos convoca y nos llama a la fe.

Nos conmueve, nos estremece, nos llama a la compasión, a abrir nuestros corazones con los y las que sufren.
Nos cuestiona nuestro estilo de vida superficial, egoísta, individualista, que privilegia el tener sobre el ser.
Nos convoca a la solidaridad, a extender nuestro brazo fraternal, a compartir, a construir una mesa común donde comamos todos y todas.
Nos llama a fortalecer nuestra fe, a la oración, a comunicarnos con nuestro Padre Celestial y declaramos pecadores y pedir su perdón.

Hennanos y hermanas:
Nuestro señor Jesucristo practicó la misericordia, la palabra misericordia viene del latín y significa “entregar el corazón.” Jesús entregó su corazón y su vida por nuestra salvación . El nos enseñó la misericordia. Nos corresponde ser fieles a este legado, abrir nuestros corazones a nuestros hermanos y hermanas que sufren.

Hermanos y hermanas:
Frente a esta tragedia respondamos todos y todas:
¡levantémonos y edifiquemos!
Unamos nuestros corazones para la oración y la esperanza
Unamos nuestras manos para construir la casa de todos y todas
Unamos nuestras voces para alabar a nuestro señor Jesucristo
Que el amor de nuestro Padre Todopoderoso la gracia de nuestro Señor Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo nos acompañen en la construcción de un nuevo El Salvador donde reine la justicia, la paz y la alegría para todas nuestras niñas y nuestros niños para todas nuestras ancianas y nuestros ancianos para todas nuestras mujeres y nuestros hombres para todas las que sufren y los que sufren.
Amén.

Rev. Roberto Pineda* Predicación realizada a nombre de Iglesia Luterana Salvadoreña en Plaza del Salvador del Mundo en solidaridad con los damnificados por el terremoto del 13 de enero de 2001

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