sábado, 29 de diciembre de 2007

Nuestro proyecto educativo:educar para transformar 16-mayo-2001

NUESTRO PROYECTO EDUCATIVO:
EDUCAR PARA TRANSFORMAR

“donde no hay visión, el pueblo perece.”
Proverbios 29:18

En 1983 la Rev. Abelina Centeno de Gómez tuvo la visión de fundar el Colegio Luterano central. A partir de ese momento se inicia un esfuerzo por proyectar desde las aulas escolares nuestro mensaje evangélico así como promover una educación liberadora.

Este proceso de construcción de un modelo educativo luterano y salvadoreño, ha atravesado por cuatro fases: la fase inicial que abarca desde la fundación del primer colegio y llega hasta 1982; la fase del conflicto armado; la fase del proceso democratizador derivado de los Acuerdos de Paz de l992 y la fase actual, que podemos caracterizarla como de globalización.

La primera fase tuvo como elemento central la necesidad de sentar las premisas organizativas, financieras, administrativas, pedagógicas y teológicas y comprendió la creación del Colegio central (ubicado en el barrio San Miguelito, al costado sur de la Iglesia La Resurrección) y del Colegio de Cabañitas (ubicado en Apopa. al norte de San Salvador).

La segunda fase tuvo como eje básico responder desde la iglesia al desafió de un conflicto armado que desangraba a la nación. En ese periodo se crea una escuela en el Refugio “Fe y Esperanza” (ubicado en Nejapa al norte de San Salvador) para atender las necesidades educativas de los niños y niñas refugiados.

La tercera fase tuvo como punto de referencia la necesidad de adaptarse a los retos de un nuevo tipo de sistema político de apertura democrática que dio origen a reformas en el sistema judicial, electoral, y naturalmente impulso un proceso de Reforma Educativa, orientado a la modernización y adecuación del sistema de enseñanza a las nuevas necesidades del modelo de acumulación dominante.

El cuarto periodo se caracteriza, por la necesidad de enfrentar el desafió de la globalización y de la reconstrucción del país. Esta fase se ve interrumpida o marcada por las consecuencias de los terremotos de enero y febrero de este año, los cuales dañan la infraestructura escolar a nivel nacional y golpean fuertemente a 3 de nuestras escuelas: colegio central, Cabañitas, y San Mauricio.

En estas cuatro fases el hilo conductor en el plano pedagógico y teológico ha sido la idea de una educación transformadora así como la fuente principal de apoyo ha sido la solidaridad de estudiantes, maestros y personal administrativo de la Escuela de Greaken, en Noruega.

Situación actual.

En la actualidad nuestro proyecto educativo enfrenta tres desafíos fundamentales: el primero relacionado con mejorar la infraestructura física de nuestras escuelas, la cual estaba ya deteriorada y fue golpeada por los terremotos, en segundo lugar, el compromiso de impulsar la participación de los diversos componentes del proceso educativo: maestros(as), estudiantes, padres-madres, iglesia-administración y comunidad. Y finalmente, definir mecanismos y criterios para desarrollar la educación cristiana, y en este mareo trabajar por la construcción de valores y principios.

Hacia una escuela democrática, crítica, dialógica y comprometida.

Aspiramos a construir un modelo de escuela democrática, crítica, dialógica y comprometida. Democrática por medio de la práctica de la consulta y la búsqueda del consenso; crítica a través de la revisión permanente del proceso de enseñanza- aprendizaje; diálogica al privilegiar el diálogo por encima de la imposición; y comprometida con la construcción de una nueva sociedad, basada en la paz y la justicia.

A partir de esta concepción tratarnos de desarrollar nuestras actividades educativas, en un proceso complejo, que comprende avances y retrocesos, vacíos y éxitos, ideas que cuajan y procesos que se estancan o fracasan. Lo importante en nuestra experiencia es no perder la confianza en el proyecto y su justeza. No desanimarnos ante los obstáculos y no perder el rumbo. En este espíritu recientemente inauguramos una Escuela de Fútbol para niñas y niños, para aprender respeto, promover la amistad, fomentar la igualdad, la participación, etc.

Principios y valores.

Una de las características básicas de nuestro modelo educativo es ser alternativo, plantear una forma diferente de ver el mundo y hacer las cosas; en el que se prioriza el ser sobre el tener y se trata de buscar una coherencia entre el pensar y el actuar. En este contexto, la educación transformadora se enfrenta a la sociedad y la cultura predominante y establece las semillas de un proyecto diferente. Este enfrentamiento se da a diversos niveles, algunos de los cuales reseñamos a continuación:

Frente a una sociedad que promueve la indiferencia y el cinismo, promovemos la
solidaridad con los que sufren.
Frente a una sociedad que resuelve sus problemas por medio de la violencia, promovemos la resolución pacífica de los conflictos.
Frente a una sociedad basada en el autoritarismo, tanto en la esfera pública como privada., promovemos la educación para la democracia.
Frente a una sociedad excluyente y elitista, proclamamos la participación ciudadana. Frente a una sociedad machista., promovemos educar en el respeto a la dignidad de la mujer.
Frente a una sociedad depredadora, educamos en la defensa del medio ambiente.
Frente a una sociedad marcada históricamente por la existencia de una dictadura militar, educamos en el respeto a los derechos humanos y la tolerancia.
Frente a una sociedad de múltiples amenazas, educamos en la prevención de desastres Frente a una sociedad confesional, promovemos el diálogo ecuménico.
Frente a una cultura de lo transitorio, y del olvido, nos comprometernos con recuperar nuestra memoria histórica.
Frente a una cultura de resignación y sometimiento, reafirmarnos la resistencia cultural y la dignidad histórica.
Frente a una cultura de la asimilación, reivindicamos el esfuerzo por fortalecer nuestra identidad cultural.
Frente a una cultura de nacionalismo xenofóbico, proclamamos la amistad entre los pueblos, los jóvenes, los y las estudiantes.

Educar para Transformar

Nuestro modelo educativo “Educar para transformar” es un reflejo de nuestra Teología de la Vida elaborada por nuestro Obispo Medardo Gómez. Es la expresión pedagógica de nuestra Iglesia Luterana y su naturaleza evangélica, apostólica, profética, popular y ecuménica. Es parte de nuestra contribución al compromiso de fe de proclamar el Evangelio a todas las naciones y de esperar confiados la venida de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Rev. Roberto Pineda, Secretario de Educación de Iglesia Luterana Salvadoreña

San Salvador, 16 de mayo del 2001

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